lunes, 29 de septiembre de 2008

La exclusión del mundo silente en un mundo de sonidos.

En la vida cotidiana no hace falta realizar una investigación a fondo para darse cuenta de las diversas formas de exclusión a las que se somete el ser humano en su camino por la sociedad, por no pertenecer a un grupo determinado o no cumplir con los requerimientos mínimos establecidos por una comunidad específica.

Los grupos más vulnerables ante tal fenómeno, fueron y han sido los grupos marginados, y con ello se hace mención de personas indígenas, en situaciones socio económicas bajas, las mujeres y las personas con discapacidad. Entre éstas últimas se encuentran las personas sordas, es decir, un mundo silente, para quienes la falta de escucha del sonido, causa discriminación y aislamiento. Así se debe comprender la sordera como la pérdida total o parcial de la capacidad auditiva.[1]

Cabe hacer algunas señalizaciones acerca del motivo por el cual se genera la exclusión de esta comunidad. Así como lo señala Blanca Luz Camucet Ortiz, en su artículo Perfil del niño sordo (1998), el sonido es una palanca que mueve al mundo. Se puede reflexionar un poco: el mundo en el que se desenvuelve el hombre está lleno de sonidos, los cuales permiten la adaptación y el desenvolvimiento de forma efectiva en la sociedad. ¿Cómo se puede percatar el individuo de que hay un incendió, un accidente, pese a que se encuentre tranquilamente en el hogar realizando las actividades diarias? ¿Qué es lo que le permite a una persona darse cuenta de la presencia cercana de un medio de transporte? La mayoría de las personas requieren de un despertador, por las mañanas para iniciar sus actividades comunes. ¿Cómo se percata el individuo de que hay alguien detrás o cerca de él? Las respuestas a estos cuestionamientos son obvias, a través de los sonidos emitidos por cada uno de estos objetos o en cada situación, la sociedad se da cuenta de que algo pasa, de que existe un posible peligro que se pude evitar.

La persona con discapacidad Auditiva carece del sentido del oído y por ello de este tipo de información. Uno de las principales dificultades a las que se enfrenta es el área de la comunicación, la cual es un botón maestro para la interacción, y así como lo maneja Vygotsky, el desarrollo del lenguaje permite el desarrollo del pensamiento y conforme éste se desarrolla se mejora la adquisición del lenguaje; ambos aspectos permiten la interacción con el medio ambiente, el cual influye, a la vez en lenguaje y pensamiento. Es así como la persona sorda no cuenta con ese código de comunicación del mundo oyente y queda relegado, presentando rezago en su desarrollo social, del lenguaje, de aprendizaje, afectivo, etc., porque carece de dichos estímulos.

En el ámbito educativo ¿qué pasa con un alumno que no escucha, al momento en que dan el toque para salir a recreo? Permanece en su lugar y quizás posteriormente salga por imitación, más no se da cuenta de lo que pasa al exterior. ¿Qué sucede cuando el docente voltea al pizarrón mientras da indicaciones de alguna actividad, o bien, se dirige de forma general al grupo? No se trata de que el pequeño no quiera trabajar, sino, que no sabe en realidad, la actividad a realizar, quizás la realice conforme observa a sus compañeros. A la vez resulta difícil el trabajo con alguien que parece que no pone atención, lo que pasa con el niño sordo es que tiene que poner su sentido de la vista alerta a lo que el oído no le puede anunciar, es por ello que requiere constantemente estar observando a su alrededor. Estos aspectos tornan difícil para el docente el trabajo con ellos, por lo mismo llega un momento en que el maestro dice: “no le entiendo” “no hace lo que los demás hacen” “que haga entonces lo que él quiera”; y así se pierde el alumno de esos propósitos del proceso educativo, siendo excluido de los procesos de aula en general.

Por ello se dice que esta discapacidad trae consigo la carencia de un sentido vital, que dota de alarma al individuo, que permite la comunicación y las relaciones sociales. Es así como hay dificultades en el desarrollo de la personalidad, la adaptación, la comunicación y a final de cuentas en su proceso educativo.

El aislamiento que puede sufrir una persona por la incapacidad de establecer un contacto libre y normal con otros seres humanos, es una tremenda barrera para su total participación en la vida, lo que en muchos casos produce grandes frustraciones.[2] Esto último debido a esa exclusión en las actividades realizadas en la sociedad, ya que socialmente no se está apto para la participación en las mismas. Es por ello que resulta de gran relevancia establecer un análisis y programa de acción que permita la inclusión de la persona con Discapacidad Auditiva, recordando que dicho proceso no solo abarca el campo educativo, sino que contempla todas las esferas de desenvolvimiento del ser humano, y por ello al hablar de inclusión se hace referencia a lo escolar, social, laboral, familiar para que así se logre un desarrollo integral y la participación activa en la comunidad de todos sus integrantes. Superando las barreras físicas, ideológicas y de actitud que la misma sociedad ha impuesto a determinados grupos sociales y con ello ha favorecido la exclusión del mundo silente en un mundo de sonidos. Todo ello bajo la idea de que todos somos diferentes con diversidad de estilos de aprendizaje, de personalidad, necesidades, habilidades y capacidades.

Zacatecas, Zacatecas Septiembre de 2008.

Fuentes:
- http://ojosqueoyen.cordobaarte.com/descargar/perfil_psicologico_del_nino_sordo.pdf . Blanca Luz Camucet Ortiz en Perfil Psicológico del niño sordo (1998-2007)
- [1] SEP departamento de Educación Especial. “Mi hijo tiene pérdida Auditiva” México, 2007.
- SEP. ANTOLOGÍA “Adaptaciones curriculares y fichas de Adecuación curricular”. Orientaciones para guiar las adaptaciones específicas de los elementos del currículo en el aula. México, 2004.
[1] SEP “Mi hijo tiene pérdida Auditiva” (2007) México. Pág. 2
[2] Blanca Luz Camucet Ortiz en “Perfil Psicológico del niño sordo” (1998-2007)

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